La inigualable Mostaza

 

Conoce más sobre la mostaza: La historia de la mostaza tiene inicios borrosos, puesto que no es posible establecer una fecha o año exacto en el que se comenzó a utilizar. Se estima que esta nace en el oriente y es introducida a Europa por los antiguos griegos con el nombre de Sinapi. Los registros más antiguos que se tienen sobre la utilización de esta datan de hace más de 3000 años.

Se cree que fueron los romanos quienes fabricaron el preparado de mostaza que conocemos hoy, mezclando el Mosto, jugo de uva sin fermentar, con las semillas de mostaza para formar el mustum ardens, lo que quiere decir mosto ardiente. El nombre para este condimento se origina en Francia alrededor del año 1220 como Moustarde, nombre derivado de la palabra en latín mustum.

Alcanzó su mayor auge en la Roma Imperial y de ahí la llevaron a Francia, donde se encargaron de convertirla en un producto de renombre nacional. Así fue como la cuidad de Dijon se hizo famosa por su excelente y única Mostaza, siendo reconocida y utilizada en la gastronomía de todo el mundo.

Los primeros usos culinarios de la mostaza se remontan a la época en la que no existían medios para preservar alimentos, principalmente carne. Por lo que este condimento era utilizado en sus inicios para enmascarar los intensos olores y sabores de los alimentos que no podían ser preservados.

Los romanos la consideraban, además de un excelente condimento, una buena planta medicinal, ya que ayudaba con los dolores de cabeza y en el correcto funcionamiento del sistema digestivo. Además con el polvo de mostaza se solían preparar las cataplasmas, un tratamiento tópico de consistencia blanda y generalmente caliente que se utilizaba principalmente con el fin de desinflamar y aliviar dolencias. Es por esto que la mostaza, su polvo y productos derivados, fueron durante muchos años un símbolo de alivio para las diferentes civilizaciones que conocían sus bondades.

Esta se puede obtener de dos variedades de frutos: Rojos o Amarillos, los que producen dos tipos de mostaza diferente; negra y blanca respectivamente. Sin embargo en Francia, la mostaza se obtenía diluyendo los granos de mostaza rojos en zumo de la vid prensados. En otros lugares se elaboraba mezclando ambos tipos de semilla con granos de cúrcuma o turmerico, granos que al ser molidos dan un polvo amarillo con un fuerte olor muy aromático.